domingo, 14 de junio de 2009

Après le point culminant


Luego, cuando terminé, me derrumbé de repente en la cama, con los huesos aislados por completo de mis carnes, pero a vos solo se te ocurría besarme y fatidiar el momento. Quizá nunca entendiste que cuando los cuerpos, después del acto se alejan, como dos imanes por sus lados opuestos, se están disculpando por medio de una tregua, una tregua de minutos y de silencios funebres y profundos como los mio, vos... como siermpre ultrajando mi espanto de tristeza, intentando hacerle cosquillas a mis ancias, queriendo atarme el alma a punta de besos sonoros y chillones.
Por momentos, sonreía y hasta pensé que llorar te espantaría y así saldrías corriendo aterrada y con los nervios destrozados, no, solo dije unas palabras llenas de rencor, pero que sonaban a ternura, con eso tuviste para hablarme por horas, riendote casí hasta el hartazgo y aturdiendome el día, hasta que me viste escupir furioso cual jugador de futbol profesional, jejeje... las risas siempre me arruinaron el momento, en esta ocasión sucedió todo lo contrario.

-Querés que me vaya- dijiste entre extrañada y furibunda.
-Claro, andate, al fin tenés una idea hoy, no te enojés, que a mi también me pone triste que te vas, pero por hoy, no te soporto, quizá después de que salgás por esa puerta te empiece a extrañar.-
-Tal vez nadie más vuelva a entrar por esa puerta-
Esta mañana, al abrir los ojos, recuerdos de juventud vienieron a mi, salieron como gotas por mis ojos... y me abofetearon...

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